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Próxima entrada "Especial La Riviera Maya

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martes, 9 de diciembre de 2014

Parque Histórico "La Quinta de los Molinos"

Para los que vivimos en la zona noreste de Madrid, no cabe duda, que la existencia de lugares como el Parque del Capricho, El Parque de la Quinta de los Molinos y el Parque de Juan Carlos I son lugares únicos, para el esparcimiento en familia, en pareja o solitarios. Lugares donde respirar aire un poco más limpio, pasar un rato o un día alejados aunque estemos rodeados de la ciudad por los cuatro costados. 

Zonas verdes, bosques, zonas de juego para niños, pistas de fútbol, baloncesto y muchas otras cosas para descubrir y pasar el día, la tarde, o simplemente hacer un poco de tiempo antes de comer.

El Parque de la Quinta de los Molinos es una enorme finca de   25   hectáreas que pertenecía a   el Conde Torre Arias   y esta situada en el barrio de San Salvador, Distrito de San Blas, aunque la mayoría lo conocemos por su entrada por la Calle Alcalá, que nos aisla nada más traspasar sus verjas de hierro del ruido de la gran ciudad.

El parque esta lleno de senderos de tierra, aunque existe uno pavimento el principal que lleva directamente hasta el palacete.



Un estanque, un molino, y una construcción conocida como la casa del reloj, que durante algunos años ha sido utilizada como taller-escuela, además por supuesto de amplios jardines, son las características más relevantes de este parque, en el que también existe una pequeña zona dedicada a los más deportistas, con algunos artilugios de madera.

Los enormes plátanos bordean el camino principal, tanto en la entrada de la calle Alcalá como en la calle Miami, nos encontramos con una amplia zona de Almendros, que en primavera, hacen las delicias de los paseantes, visten sus ramas de lindas flores blancas que apenas duran unos días.



Amplias zonas verdes donde esta permitido correr, jugar al balón, tumbarse o simplemente hacer una merendola, siempre con la precaución de dejar el lugar tal y como no lo hemos encontrado. 

Olivos, pinos, eucaliptos y grandes mimosas, son algunos de los arboles que podemos encontrar en nuestro paseo.




En cualquier estación es  obligado pasear por él, jugar con los niños, cada mañana los jubilados y amas de casa mueven el corazón con los pedales que hay en la zona de entrada de la calle Alcalá. Los militares del Cuartel cercano lo utilizan para entrenarse y por supuesto muchos vecinos que cada mañana o cada tarde aprovechan para correr un poco en un entorno saludable y tranquilo.

Es como el corazón de la gran manzana, escondido en las profundidades de la gran urbe, rodeado de verjas y tapias, protegido con su gran arboleda, aislado totalmente de todo, un gran secreto que debe permanecer siempre ahí.


Accesos:  Por la calle Alcalá, junto al metro de Suanzes. Por la Calle Miami o bien por la Calle Juan Ignacio Luca de Tena. 


María José Luque Fernández
Fotos de Wikipedia y Madridfree.

Parque Artístico del Capricho

El Capricho si bien es también declarado Parque Histórico, como la Quinta de los Molinos, su funcionamiento es distinto, sólo podremos acceder a él los días de fiesta      y fines de semana y no podemos llevar consigo pelotas, comida ni bicicletas.

Su dueña original fue la Duquesa de Osuna, Grande de España e importante mecenas de artistas de aquella  época.

Como curiosidad comentar que tardo 52 años en construirse este jardín, que realmente es todo un  capricho.

Fue durante la República cuando se declaro Jardín histórico, pero hasta 1943 no fue declarado Jardín Artístico, aunque estuvo dejado de cuidados hasta que en el año 1974 fue comprado por el ayuntamiento.


El parque tiene una extensión de 14 hectáreas, y recuerda a un jardín romántico de los que podríamos encontrar en aquella época en Francia, Italia o Inglaterra.

Durante la guerra civil se construyeron bunquers que se encuentran cerrados y de los que podemos ver los restos de los respiraderos de dichos refugios.

Son cinco los estanques que mando construir la Duquesa, interconectados con un canal principal, como si fuera un pequeño río. Parte del Salón de Baile, el edificio que construyo para organizar sus fiestas, en su fachada hay un gran jabalí del que fluye agua como si fuera una fuente.

La flor favorita de la duquesa era la Lila y justo detrás del salón del baile hay un lindo jardín donde disfrutar de ellas. Al igual que a la entrada del Parque junto a la casa de la vieja, un pequeño huerto donde podemos admirar unas tremendas calabazas.

Discurre el canal hasta el lago de los cisnes, donde conviven ánades, cisnes blancos y negros, palomas, gansos que termina en el embarcadero, si, embarcadero, porque por este canal iban en barcas desde el salón del baile. 



¡Increíble!, pero cierto.  La decoración del embarcadero es curiosa y bonita. Y sobre él un romántico puente de hierro que actualmente tiene prohibido el acceso al público. 

Una arboleda inmensa, parece estar paseando por un poblado bosque en el que puedes encontrar todo tipo de árboles, plantas y flores: Madroños, Robles, Castaños. Hasta llegar a una hondonada donde las hojas de las grandes hayas cubren los caminos y  el cuidado verde del césped, nos deslumbra con su reflejo, frente al fortín, tras el cual se sitúan las ruinas de la casa de los oficios. Justo encima de la puerta principal clausurada con una cancela de hierro, podemos ver el escudo de la familia de la Duquesa.

Entre los arboles casi escondidas un puente y un pequeño lago franqueado por estatuas de romanos, cuya pequeña senda nos lleva a toparnos con la ermita totalmente rehabilitada, en un paraje de sorprendente belleza y silencio. Solo los trinos de los  pájaros nos despiertan y nos convencen de que no nos hemos trasladado en el tiempo por ejemplo a los jardines de María Antonieta en las afueras de París,  por ejemplo.



Volviendo al camino principal, nos encontramos con el palacete al fondo, de porte totalmente francés, con su escalinata de hierro en forma de caracol a ambos lados de las entradas. Numerosas fuentes nos anuncian en el camino la llegada al palacio.

A su derecha una zona protegida, que aún no se ha abierto al público, donde fuentes, castaños y un gigante, perfecto laberinto se mantiene escondido, a cubierto de nuestras pisadas, tal vez, destructivas.

Y por supuesto a su izquierda no podían faltar más estanques en donde las carpas naranjas y las truchas de grandes dimensiones disfrutan de un frío y tranquilo baño.Una nueva construcción escondida entre la vegetación, el pabellón de Esteras…

Junto al camino principal  antes de llegar al palacete es  imposible no fijarse en un pequeño montículo en cuya cima esta el templo de Baco, un lindo espacio desde donde puedes contemplar un bello paisaje.

Puedes internarte entre los senderos de tierra pocos transitados y sentir la soledad y la magia del lugar, y puedes mezclarte con el resto de los mortales por los caminos principales, pero sobre todo puedes disfrutar de un lugar lleno de magia, de arte, de naturaleza y embriagarte de su silencio en las horas tempranas de la mañana, a las nueve que es cuando abre sus puertas.

En cualquier estación es impresionante, en invierno por sus tranquilos paseos, en primavera la belleza de sus flores y el color verde brillante de sus hojas, mientras las crías de los pajarillos te deleitan, pero sin duda el otoño baña de una mezcla de colores increíbles este parque, convirtiéndolo todavía más en un destino único en pleno corazón de la ciudad.


María José Luque Fernández.
Fotos de María José Luque Fernández.

"Los hayedos".

Son varios los parques naturales que hay en nuestro país, en las diversas comunidades que lo componen, y que representan perfectamente nuestro patrimonio natural y que precisamente en esta estación climatológica, el otoño, resaltan en todo su esplendor.

Los Hayedos, aproximadamente 40 en toda la península, algunos más conocidos ó visitados, otros sumidos en leyendas de misterio, de brujas, pero cada cual con su encanto, con su seña de identidad, dejando en el paseante amante de la naturaleza un cumulo de lindas sensaciones.

Podemos nombrar algunos, pero el  que no aparezcan aquí, no significa que no dejemos de interesarnos por ellos,  son lugares mágicos envueltos muchas veces en niebla y humedad, que requieren andarlos, si, coger la mochila con agua, con fruta, algunos frutos secos, algo de comida ligera, unos prismáticos, un pequeño botiquín que siempre nos debe acompañar, una manta de viaje mejor isotérmica, y  sobre todo la mente abierta, los sentidos despiertos para empaparte de todo lo que allí acontezca, no solo veremos hayas, puede haber otros tipos de vegetación,  animalillos que se nos cruzaran en el camino o estarán tranquilos cercas de sus madrigueras,  sobrevolaran algunas aves y entre las hojas  caídas y los trozos de ramas húmedas podremos ver asomar setas, níscalos, boletus.

Un mundo distinto, una vía de escape del estrés, de la contaminación, del ruido de la gran urbe,  un lugar mágico donde respirar tranquilidad, donde dar rienda suelta a nuestros sentidos.

Buenos ejemplos tenemos en el Hayedo de Montejo en la sierra de Madrid,  La Pedrosa y La Tejera Negra en la provincia de Guadalajara,  Los Cameros en la Rioja,  El Valle  de Irati  y El Señorío de Bertiz en el pirineo navarro,  La sierra de Urbasa y Quinto Real también en Navarra, El parque natural Saja-Besaya en Cantabria,  La Sierra de Altzania en Euskadi, El Parque Natural de Ordesa y Monte Perdido y  el Valle de Belagua en Huesca,  Montseny en Barcelona,  Riofrío de Riaza en Segovia, Riaño entre Palencia y León, Somiedo  y Redes en Asturias, El Parque Natural de Moncayo, entre otros que ya iremos visitando……………….

Dicen que los mejores viajes, salidas, son aquellos que surgen de repente, sin haber sido planificados, es cierto que a veces sucede así, tengo que reconocer que algunas veces salidas inesperadas, son las que mejor sabor de boca me han dejado.

Pero en estos casos, sobre todo si vamos en familia, lo mejor, es no dejarlo todo a la aventura.

Necesitamos organizar las mochilas, esta bien que los más pequeños también se sientan implicados en estas salidas,  cada uno podría llevar una pequeña mochila,  por ejemplo: con su impermeable, su botella de agua, unas pequeñas raciones de frutos secos o fruta.

Los mayores por supuesto llevaremos el resto de las cosas. Ser precavidos, cuando hay niños, es posible que exista la necesidad de cambiarse de ropa, una muda, unas mallas y un polar pueden ser una solución que no pesa mucho y no nos obligaría a suspender, tal vez, en su mejor momento la excursión.
Buscad bien las rutas, los puntos de acceso da igual en internet o en libros, pero si es en la red, tened la precaución de visitar varías páginas y contrastar información, a veces, no es correcta, o no esta bien explicada, ello puedo estropearnos un buen plan. También disponéis de las páginas oficiales de los Parques Naturales donde encontrareis toda la información necesaria.

Por supuesto la indumentaria debe ser también la adecuada, los que somos habituales visitantes de la naturaleza lo sabemos bien. No estrenéis botas, o zapatillas de trekking el mismo día previsto para la caminata. No llevéis zapato apretado o en malas condiciones, ir con ropa muy cómoda que os permita cruzar un río si es necesario o trepar por unas rocas, a los niños les encanta, la adrenalina fluye y sus carcajadas llenan de alegría el entorno.

A los pequeños sobre todo las niñas, les encanta llevar bolsitos o colgantes, recomendarles que no lo hagan, pueden causar graves accidentes, una caída, una rama……..

Y después de estos breves, básicos consejos vamos a visitar uno de nuestros fabulosos hayedos.

El más visitado en la Comunidad de Madrid es el Hayedo de Montejo  pero  se necesita reservar visita y es muy difícil conseguirla, en estos momentos se están programando con tres meses de antelación. La reserva puede hacerse por teléfono o bien por internet, pero en cualquiera de los casos hay unos calendarios previstos y la próxima reserva esta fijada para el día 4 de Noviembre y sería para realizar la visita en el mes de Enero de 2014.

En esas fechas ya no podréis disfrutar del otoño pero si de la blancura de la nieve en invierno.
Si lo hacéis llevad las cadenas en el maletero del coche y ropa de abrigo, la temperatura desciende mucho en el hayedo.
No obstante para ver la riqueza del hayedo no es necesario visitarlo en su interior, tenéis una serie de  senderos perfectamente señalizados que bordean, rodean el hayedo, y en el que también podéis disfrutar de una agradable excursión.

Entre ellas están: El Hayedo de Montejo, La Hiruela, Prádena del Rincón o Puebla de la Sierra. Rutas que han sido recuperadas por la Mancomunidad Sierra del Rincón  y están perfectamente señalizadas.
En su discurrir además de las hayas podemos toparnos con chozas de pastores, ermitas, y algunas otras sorpresas que dejamos a la espera….

¿Qué podéis encontrar? En primer lugar la construcción típica del lugar, la casa Serrana de muros de granito y pizarra, vigas de madera, guarnecidas interiormente con adobe. Casas de dos plantas, siendo la alta para el almacenaje y los dormitorios y la planta baja destinada a sala, cocina y cuadra. En algunas podremos observar los hornos que sobresalen de la fachada, era alrededor de la cocina y su horno, el calor de la chimenea, donde giraba la vida en la casa.


El Hayedo es un bosque obscuro de unas 250 hectáreas, una luz verdosa tenue se filtra a través de las hojas y discurre junto a él el río Jarama. Sus orígenes, como casi todo en nuestro planeta, la última glaciación, tiempo muy frío y húmedo, dejaron estos bosques como testimonio de aquellos remotos tiempos.


El último dueño conocido era un caballero que vivía en Sepúlveda y allí se explotaban reses de todo tipo: Vacunas, Ovinas y Caprinas. Siendo en el año 1974 cuando se empezaron a realizar las primeros controles sobre visitas al hayedo y normas para su conservación.

En nuestro paseo los ojos y los oídos bien abiertos, corzos y jabalíes, encuentran un lugar ideal para vivir entre las hayas, Cuidado con no pisar al lagarto verdiamarillo, junto a las frías aguas del río la nutría y el tejón.

En los huecos de las hayas el cárabo común, el picapinos. En sus ramas, los carboneros, herrerillos. Cerca del a agua, el mirlo acuático y en sus cielos por supuesto no podían falta el azor y el águila calzada.

Es un ejemplo de nuestros hayedos,  pero sinceramente no el más hermoso, ni el que te invita a reflexionar mientras paseas, son otros muchos los lugares como la Selva de Irati que te transmiten esa sensación de haber traspasado las fronteras de la realidad. Lugares que aún no están masificados ni tan controlados, donde la naturaleza todavía puede fluir libre, naturalmente, como debe ser.
En los siguientes enlaces podéis encontrar detalles de todo lo necesario para realizar esta excursión, así como las rutas en formato pdf que podéis descargar en vuestras tablet, ipad, teléfonos:




Disfrutad del Otoño…..


María José Luque Fernández.

El Valle de Irati


Una leyenda surgida antaño  en un bosque mágico,  fue contada parece ser a un escritor del siglo XIX, “Madraño”:

“Un pastor quedo dormido a la sombra del haya y una ráfaga de viento llevo hasta sus sentidos el olor a cosa muerta. Algo tan desagradable saco de su letargo al buen señor que no pudo salir de su asombro al ver unas lamias (hadas) volando con un esqueleto sobre  cuyo cráneo brillaba una corona. Dicen  que era la reina  Doña Juana de Albret  que fue envenenada y  su enterramiento no encontrado jamás se ubicaba parece ser en aquel bosque”.

 Que tanto por ciento es realidad y  cual,  tal vez un sueño de aquel buen pastor,   a nuestro buen entender y a nuestra imaginación dejaremos tal cuestión.



Son dos los accesos al Valle de Irati, podemos optar por viistar el pueblo de Orbaizeta o bien si queremos recopilar un poco de información sobre el lugar en el que nos vamos a mover, por Ochogavía, donde esta el centro de interpretación del Valle.

Irati, es un refugio incrustado en el Pirineo navarro, lleno de vida, de color, de fantasía, de magia, de todo aquello que puedas imaginar.

Un lugar como pocos, donde puedes pasear libremente y perderte entre la niebla, si la hubiera,  cuidado no encontrarse con las brujas y las lamias; impregnarte del olor a tierra húmeda,  el ruido al pisar las hojas acumuladas en los senderos,   el  leve crujir de las ramas caídas,  recrearte con  una paleta de colores sin igual,  en un bosque de hayas, abetos, tilos, avellanos, sauces, olmos y por supuesto los líquenes que se abrazan a sus troncos y los musgos que cubren sus rocas, 

El agua fluye salvaje por el bosque hasta que no tiene escapatoria al toparse con el embalse  de Irabia, entonces la magia  refleja sobre sus tranquilas, frías, transparentes aguas el bosque en todo su  estallido de colores amarillos, rojos, ocres.

Por supuesto, en silencio con todos los sentidos en alerta, los cantos de las aves como Petirrojos y Pinzones, o el picapinos nos sorprenderá,  el corzo en plena berrea nos deleitara y  por supuesto el olor del zorro al pasar junto a su madriguera también nos acompañará.

Con mucha precaución tal vez podamos toparnos con un cantadero, aunque es más cercano el  invierno cuando el Urogallo en celo nos descubre la belleza de su canto y el  color de sus plumas.

Su pequeña ermita “La Virgen de las Nieves” (Eluttetrako Ama) construida en 1954, acompañada y embellecida por unas cascadas que reciben el nombre de “El Cubo”.

La factoría donde el Rey Carlos III  fundo una fábrica de bombas de artillería y lingotes de hierro, donde por supuesto, no podían faltar yacimientos de hierro, cobre, mercurio, zinc, plata y plomo. Singular la vista que ofrece desde el río la vieja factoría.

En sus cercanías, no podemos dejar de visitar el Valle de Roncesvalles, Lindas casas de piedra, los lugareños, gente agradable que te indicará los mejores lugares para disfrutar del paisaje y de la comida.

Paso natural del Pirineo, ¿Quien no lo sabe?,  Allí  aconteció la Batalla de Roncesvalles (en el año 778), en la que Carlomagno tuvo que presenciar la muerte del que dicen, fue el mejor caballero de Francia "Roldán".

Lugar de cobijo para peregrinos en el camino de Santiago y  zona de  espectacular belleza en la que deslumbra  la colegiata de Orreaga, construcción de la época medieval.




Como curiosidad, en el interior de la Colegiata se encuentra el Ajedrez de Carlomagno, y un relicario de plata dorada y esmaltada considerado una de las mejores obras de la esmaltaría medieval.  



Exquisito su queso Idiazábal, elaborado con leche de oveja, no dudéis en probarlo.



De camino, no podemos dejar de visitar el Quinto del Real, otra muestra de los hayedos de nuestra península, muy denso por cierto.

Atraviesan numerosos manantiales hacia el mismo, el río Arga, y nos topamos con otra fábrica de armas, la de Eugi en el fondo del embalse, allí se fabricaban proyectiles para los cañones.

Su nombre procede de "la quinta" parte pagada a los reyes navarros en el siglo XIII por el aprovechamiento de pastos y monte.

Cómo en casi todos estos rincones, podemos observar rasgando el cielo,  palomas, halcones peregrinos y buitres leonados y correteando entre las hayas, los ciervos.
Y si aún nos quedan ganas, podemos perdernos en las 2.040 hectáreas del Parque Natural del Señorío de Bertiz,  a orillas del río Bidasoa.

El estado de conservación de sus árboles  ha dado lugar a que sea el único lugar de nuestra península en el que conviven las siete especies que hay de pájaros carpinteros


Fue el Señor de este lugar, Don Pedro Ciga, quien donó la finca, en 1949, al Gobierno de Navarra, que la declaró Parque Natural. 

Un cuidado jardín botánico  que tiene unos cien años de antigüedad, con más de 120 especies diferentes,  nos abre las puertas del Parque.

Hayas, ciprés, Ginkgo de China, Secuoyas, Camelias, Azaleas y Bambúes, senderos que se entrecruzan acompañados de estanques, puentes y glorietas. Un lugar así, por supuesto no puede dejar de lado una capilla y un lindo mirador.

El palacio de Ciga convertido en sala de exposiciones y el Centro de Interpretación de la Naturaleza.

En el exterior, hay un merendero y columpios, aparcamiento y una exposición de esculturas al aire libre, una carbonera donde podemos aprender cómo se elaboraba el carbón vegetal.


Las sendas que recorren el parque oscilan entre 3, 5 y 6 horas, y la dificultad de la misma también es variable, dependiendo de la inclinación del terreno. 

Sin dejar a un lado el pueblo de Stella,  y el señorial  Olite,  nos encontramos con  el Nacedero del Urederra, salida natural del acuífero formado en el macizo kárstico deUrbasa

Las  primeras aguas ven la luz   700 metros de altitud, dando lugar a una cascada de más de 100 metros de altura que ha ido dando forma a un anfiteatro rocoso de notable belleza. 






Un color turquesa se  almacena en las pozas, una hermosa y mágica tonalidad que inspiró en su día, al que puso su nombre al río "Urederra", cuyo significado es Agua Hermosa, una cascada sobre otra, integradas en hayas, robles, olmos, arces, tejos y avellanos y lógicamente buitres, alimoches, milanos y aguiluchos que abrevan en sus aguas.  


Solamente 5,3 Kilómetros son los que nos alejan desde el pueblo de Baquedano hasta este espectáculo natural, perfectamente señalizada con balizas, la pista forestal se bifurca y es el sendero de la izquierda junto al río el que debemos tomar, para volver por el camino más elevado.

Este paraje  nos ofrece entre otros atractivos la posibilidad de realizar diversos recorridos naturales, de observar múltiples vestigios megalíticos o de conocer pueblos que han sabido mantener el sabor de antaño.

Y como broche de oro, poder degustar una rica gastronomía basada en productos autóctonos como las alubias, el cordero, la cuajada, el queso de Idiazábal o el famoso pacharán.

Un valle salpicado de palacios y caseríos de piedra rosácea con grandes balconadas, monasterios y puentes medievales sobre ríos, prados y colinas, peregrinos, brujas y contrabandistas, cada cual dejó su huella y podemos respirar su magia en las cuevas Urdax, Zugarramurdi y Sara.
Si queremos unas vistas impresionantes ascenderemos a la cima de Gorramendi,  o el mirador del Baztan en Ziga.



Presentes los dólmenes de Izpegi o los megalitos de Erratzu-Alduies muestras de los poblados prehistóricos y los palacios-fortalez como el de Arizkunnea que nos hablan de los conflictos fronterizos de la Baja Edad Media.

Y que mejor manera de terminar un recorrido por estas tierras que comiendo en Elizondo  el mejor chocolate  con avellanas.

 Como veréis una tierra de ensueño, llena de magia, de embrujos,  de buen paladar, de bellos pueblos, parajes inolvidables y gente entrañable.

María José Luque Fernández.

Otoño

Las primeras lluvias, que distintas en la ciudad o en el campo, en el bosque o en la montaña.

El Otoño quiere dejarse ver, en sus dos vertientes, los problemas del día a día: los atascos, las prisas, la ropa empapada, el paraguas roto por la lluvia.

y las maravillas que la naturaleza nos muestra: las ramas de los árboles se liberan de peso, otros se tiñen de rojos, ocres, lindos colores, claro indicador de que ha llegado el otoño.

Ciertas aves comienzan a reunirse para comenzar un largo viaje a otras tierras, otras como las  ruidosas grullas  llegan a nuestras dehesas, en especial en la zona de Extremadura, como el Parque Nacional de Cabañeros o en el Embalse del Rosarito.


Algunos animales sienten la llamada del tiempo, sus ritos de apareamiento devuelven la vida a los silenciosos valles, altas montañas en verano, con el calor, enmudecidas.

El eco expande sin temor en la lejanía su reclamo de posesión territorial.

Algunos simulan peleas, otras son tan reales que siempre hay algún perjudicado en el intento, y como el resto, lucen sus encantos, colores, cantos, actitudes diversas, siempre por supuesto, reclamando la atención de las hembras.

No importa el lugar, sean valles o bosques, todo bulle de actividad, lo único diferente es la esencia que se aprecia en cada uno de estos sitios, las sensaciones que producen en nosotros los humanos, aunque no seamos amantes de la vida, de la naturaleza.

Son muchos los lugares donde podemos observar en plena ebullición el otoño, podemos elegir el sitio y el momento dependiendo de lo que busquemos: Montaña o bosque.

En cualquiera de ellos nos sorprenderemos, sin lugar a duda, podremos pasear y escuchar el crujir de las hojas, de las ramas,  bajo nuestros pies, observar el color de los castaños con sus ramas cargadas de su fruto esperando el momento en noviembre de dejarlo escapar, mientras escuchamos el río fluir hacia su fin, o escapar de su prisión en la profundidad de la tierra o entre las piedras, el gorgoteo del agua  al chocar por vez primera sobre la arena o la piedra gris.


 
Subir al pico más alto y desde allí ojear en busca de
Rebecos, por ejemplo si nos encontramos en Asturias o de Gamos si estamos en los bosques de la Rioja, donde también podemos adentrarnos en busca de  su mayor tesoro “Boletus” con los que podemos elaborar deliciosas salsas que sirvan de acompañamiento a nuestros platos preferidos, bañados con la sangre de la tierra, sus ricos vinos que no desmerecen en absoluto a los mejores del mundo.

En el Parque Natural de Cazorla  junto a su embalse ó en lo más profundo de sus montañas arboladas, la Cabra Montesa o el Ciervo, este último el de más reclamo entre los turistas.

La berrea, digna de ser no sólo vista sino escuchada en los campos de Jaén, donde todo son fincas señoriales, privadas del tráfico para el resto de los mortales, y los guardas te incordian en cuanto te descuidas.



Espectaculares ejemplares con sus astas cuyo tamaño dicen refleja su fertilidad.

Impresionante el sonido del bramido en los días de lluvia reclamando su territorio, sus hembras.



En el Parque Natural de Monfrague, donde además podrás ver correr los jabatos, casi pisar un lagarto y por supuesto un sinfín de aves de todo tipo, desde las más pequeñas y discretas, a las más grandiosas.  El Valle de Irati.....

Una linda estación donde todo a nuestro alrededor cambia. Son tantos e interminables los lugares donde hacer una escapada...... Cerca y lejos, en la periferia de la ciudad, en el centro, en la sierra y por supuesto en nuestros bosques.

María José Luque Fernández.

"Un refugio en pleno corazón de Madrid"

Amaneció fría y desapacible la mañana, el cielo gris, sepia.
Ya bien temprano el viento soplaba recio, bailaban los copos de nieve: enormes, como hacía mucho no caían en Madrid, un gran manto blanco lo cubrió todo.

Faltaban veinte minutos para recoger a mi pequeña. Camine dejando atrás la Avenida.
Ya se vislumbraba la verja de hierro que separaba el ruidoso tráfico de la calle Alcalá,  del sosiego y la quietud del bosque:

                       “La Quinta de los Molinos”.

Cogí aire, respiré profundamente y me deje embriagar por tan mágico momento.


¡Que paisaje tan lindo! Cómo había cambiado, parecía encontrarme en alguna de las pequeñas cumbres de la Sierra de Guadarrama.



No dude en retratarlo, aquel espectáculo de la naturaleza merecía ser inmortalizado.

Me sentí niña, mis dedos se deslizaron por la nieve, un cúmulo de sensaciones olvidadas llenaron de nuevo a mi ser.

No dude un instante y baje por el paseo de los almendros, mis pies se cubrieron de blanca espuma, ¡que frío! (No iba adecuadamente calzada).

Las ramas arqueadas de los arbustos a ambos lados del paseo, parecían querer librarse de tan fría y pesada carga.

Ya era tarde, hora de recogida. No pude evitar mirar atrás mientras era engullida de nuevo por la civilización.


Alcalá de Henares....... "Anibal en Hispania"


No sabéis que hacer este fin de semana, y vuestro lugar de residencia esta en la Zona Noreste de Madrid, nuevamente con suerte, vecinos cercanos de la Ciudad de Alcala de Henares: Que como muchos sabréis significa “Castillo sobre el río Henares”,   declarada Patrimonio de la Humanidad el 2 de Diciembre de 1998.

Podéis pasar un día agradable o el fin de semana y alojaros en alguno de sus buenos hoteles o incluso en el Parador de Turismo.

Hay mucho para ver, para pasear y descubrir monumentos, edificios, parques, museos, cultura.

En estos días, en el Museo Arqueológico Regional  hay una exposición que permanecerá hasta el 12 de enero de 2014:  “ANIBAL EN  HISPANIA”.
El horario del museo sábados de 11 a 19 horas y los Domingos de 11 a 15 horas.

Podéis encontrar más información en :

 http:// www. Madrid.org/museoarqueologicoregional.


UN POCO DE HISTORIA:

Ciudad con 2000 años de  historia, referentes de todas las culturas y huellas de varias civilizaciones.  Restos de Yacimientos Arqueológicos datados de la época romana bautizada Complutum. Allí fue donde  fueron martirizados los niños Justo y Pastor, muertos a las afueras de la ciudad. Donde fue construido un templo cristiano en su honor.

 Aunque hay restos, un Castro Celtiberico  que datan de la Edad de Hierro, cuando la ciudad se llamaba  Ikesankom Kombouto o Iplacea.

Después llegarían los árabes y serían las aguas del río la frontera natural entre los das ciudades: La  musulmana y la cristiana., mientras la reconquista  llegaba.

Cuna de Judíos y Cristianos.  Se puede leer que la judería  alcalaína era de las más abundantes de la península,,  Convivieron perfectamente en la ciudad en la época de la Edad Media, Judíos, Cristianos y musulmanes.

Lugar de origen de celebres personajes de la cultura como  Miguel de Cervantes, escritor del  Quijote ya en el siglo XXI. Centro cultural del Renacimiento Español gracias al Cardenal Cisneros quién hizo famosa su universidad  La gente del lugar la llama “La Ciudad del Saber”.

Una ciudad que lucho por conservar su patrimonio histórico y fundo la  Sociedad de Condueños, que con la aportación de todos, consiguió mantener sus edificios más emblemáticos, sus orígenes.

QUE VISITAR:

Entre otros, la lista es innumerable:

La Universidad, recinto de colegios mayores. construidos por el Cardenal Cisneros.
Casa Natal de Miguel de Cervantes.
Catedral de los niños Justo y Pastor.
Corral de Comedias de Alcalá.
Palacete Laredo.
Puerta de Madrid.
Castillo de Alcalá la Vieja.

 Ruinas de Complutum.
                                   Villa romana  de El Val.
                                   Patios Alcalaínos.
                                   Calle Mayor.
                                   Palacio Arzobispal.
                                   Real Jardín Botánico.
                                   

 Disfrutad de la Ciudad......

María José Luque Fernándes.
Fotografías del Múseo Arqueológico Regional, wikipedia, 



Valverde de los Arroyos, un pueblo sorprendente.


Valverde de los Arroyos es un pequeño pueblo en el que el único esfuerzo que hay que hacer para recorrerlo es subir la empedrada cuesta con la que abre sus puertas a los despistados visitantes (no esta permitido el acceso en coche).

Tienes todo el tiempo del mundo para perderte entre sus calles, descubrir sus bellos rincones, todos ellos dignos de ser fotografiados.

Podrás platicar con sus escasos vecinos, que no dudarán en mostraros el horno de pan comunal y la fragua.

Te indicaran los caminos que llevan a la huerta y los frutales, con esa mezcla mágica de los colores del otoño.

En la plaza te llamará la atención un rectángulo de tierra cuyos límites están marcados por unos listones de madera. Es el juego de los bolos, donde parece ser pasan buenos ratos en las noches de verano.

Allí también se quema la hoguera Chinela el día del patrón del pueblo. San Ildefonso.

Y, por supuesto, su cascada La Chorrera de Despeñalagua y el Pico Ocejón al fondo. ¡Qué vistas más lindas desde su cima!

El mejor alojamiento, Las Hondonadas, casas rurales de pizarra y piedra con una era que sirve de zona de recreo para niños y mayores.