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Próxima entrada "Especial La Riviera Maya

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viernes, 1 de enero de 2016

Contigo, recreando momentos.

No, esto no significa un regreso, pero quiero hacer esta entrada para dedicarla a alguien muy especial, que marchó a encontrar su particular Itaca, ese que a todos nos llega en algún momento, con él  llevé  mi corazón en la mano mientras juntos dibujábamos sueños de papel, que se rasgaron en el tiempo.

No importa el lugar, ni el momento, si llueve o hace frío solo el hecho de recrear los sentidos, todos en un caminar a veces incierto pero siempre tremendamente hermoso.  Sorpresas por doquier cuando menos lo esperabas. Naturaleza en todo su esplendor.

Extremadura  su corazón, Cáceres  su casa, Villa mesías su hogar. Por bandera cualquier lugar donde los pies nos llevaran.

Fueron muchos los caminos recorridos, algunos están  posteados en este blog. Los más  sentidos para ambos, tal vez, por qué  fueron los últimos que hicimos mientras en un papel rezaba casados, aún  sin saberlo, el destino, la vida sin más, fueron Somiedo, Irati, Monfrague y la sierra de grazalema.

Cada fin de semana buscábamos un nuevo lugar que explorar, dónde  el hombre no tuviera demasiada presencia a ser posible, y lo hacíamos nuestro.

Esencia pura,  sentir la tierra bajo los pies descalzos, la lluvia sobre el rostro, las mariposas en el estómago  mientras la lechuza esperaba su presa, en el techo del pajar.

El búho escondido en los riscos, el bramido atronador en medio de
la tormenta,  del ciervo en la berrea en Cazorla o en cabañeros.

El águila imperial volando sobre nuestras cabezas en la sierra de Madrid y el buitre leonado ocupado en devorar los restos del ganado en pleno corazón de los picos de Europa.

Ascender los más  altos picos, observar absortos el horizonte
mientras se nos congelaban las manos, bajar a sentadillas presa de un ataque de vértigo.

Sentirte viva en el mar frío de Galicia, subir a todos los faros, buscar cada sendero, escuchar el aullido sobrecogedor del lobo
en la sierra de la culebra en Zamora o el gruñido del oso en el Parque Natural de Muniellos en Asturias.

 Entre la nieve en Somiedo los corzos y los rebecos. El gato montes y la nutria en el lago glacial de AguasTortes.

Un sin fin de lugares donde la magia fluye y la vida ocupa su lugar, muchos quedaron pendientes de publicar, vividos quedan prendidos en la piel, en la esencia de aquellos que somos y sentimos.

Gracias por vivir conmigo estos mundos, en los que antes yo solía  entrañarme.

Marijose y sus recuerdos.